pegale-piyo
Locales

Eso que pasaba allá, ahora pasa acá

“Atalo… , atalo, que vos sabes…” La arenga viene de la voz de una chica, posiblemente menor de edad, podríamos decir una niña. A plena luz del día y en la plaza central de Sunchales, un grupo de no menos de seis jóvenes hostigan a uno solo, que con actitud pasiva, espera que sus abusadores tomen alguna decisión. La escena está siendo grabada por un celular, entre risas de fondo y amenazas uno se acerca a la víctima y le quita una cadenita del cuello.

El video dura un minuto y es incómodo de ver, de todos modos, el morbo o vaya a saber que dispositivo humano, más allá de la facilidad tecnológica, han hecho que se propague por los móviles de media ciudadanía.

Las amenazas continúan y hay dos que se le acercan mientras el resto mira, disfrutan quizás, como lo hacían los romanos varios siglos antes de Cristo. La violencia convertida en espectáculo, si no fuera por el celular que lo filma, podríamos concluir que no hemos evolucionado nada.

Finalmente uno de los jóvenes, toma coraje, ¡perdón! ¿Que acabo de decir? Toma un poco más de cobardía y le acierta el primer golpe, la hinchada se emociona y otro también decide golpear al muchacho que poco a poco se acurruca en posición fetal. No es justo pegarle allí agachado, entonces uno de los atacantes lo levanta, y en ese momento otro acomete a patadas contra su cabeza.

La camarógrafa que no ha dejado de filmar o alguna acompañante, intenta frenar los golpes al grito de –ya está, ya está! No me sorprendería que sea la misma que hace sesenta segundos pedía golpes para su video.

¿Qué parte de todo eso nos toca? Nos molesta. ¿Nos molesta? ¿Tiene que ver esa escena conmigo? Me pregunto o nos preguntamos, la respuesta es dolorosa: Sí. No pasó lejos, donde pasan las malas noticias, no es un video viral del Facebook, es acá, a pocas cuadras, donde a esa hora estábamos durmiendo o soñando en que elegimos cada día esta ciudad para progresar y ser mejores.

En tanto los “valientes” se reproducen y acosan telefónicamente a la prensa, como si la prensa fuera la solución, -digan algo! –hagan algo? Le respondo: -digamos algo, hagamos algo! Seamos todos y no uno. Con el coraje de los otros, somos todos valientes.

La imagen del joven golpeado no me pertenece, pensará más de uno, -pero mirá como están vestidos…” me apunta una persona “bien”, la marca ni el precio de la ropa nos mantendrá alejados de la violencia.

Eso que pasaba allá, ahora pasa acá.

 

Elvio Saravia

Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com